Martes, 10 de Mayo de 2011 14:45

ESCUCHAR Y COACHING

por  Tomás Alvarez
Vota este articulo
(1 Voto)

1.- EL RECTÁNGULO DEL COMPORTAMIENTO

 

Thomas Gordón ha desarrollado un esquema –el Rectángulo del comportamiento-  que puede ayudar a distinguir los comportamientos del que habla o actúa, según las diferentes repercusiones que provoquen en el coach. La idea fundamental es que el coach sepa distinguir cuándo el comportamiento verbal o gestual del coachèe le afecta, le  perturba, le condiciona, le impele a tomar partido… siendo entonces consciente de que sus emociones  están condicionando el proceso.

 

El comportamiento del coachèe es la acción, la conducta que podemos ver u oír. Es algo observable. Es fundamental la distinción entre el comportamiento del coachèe que a mí, como coach, me resulta aceptable y el comportamiento que me resulta inaceptable:

 

 

 

Comportamiento aceptable

 

 

 

 

Comportamiento inaceptable

 

¿Cuándo el comportamiento del coachèe es aceptable para mí? Cuando no me cuestiona mi  forma de entender el problema, cuando comprendo el problema que me plantea, cuando no me conmueve afectivamente, cuando no me afecta, cuando no tengo que defender ninguna postura, cuando me parece congruente lo que está pasando, cuando no personalizo lo que sucede.

 

En cambio el comportamiento del coachèe es inaceptable para mí cuando me implico personalmente en el tema, cuando tengo la solución ideal y la defiendo, cuando quiero reconducir la situación hacía unos parámetros más coherentes para mí, cuando me siento molesto por lo que se está diciendo o sucediendo,  cuando no me cae bien lo que se dice o se hace.

 

 

2.- LA LÍNEA CAMBIANTE DE LA ACEPTACIÓN DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LOS OTROS.

 

Es claro que los comportamientos del coachèe son, a veces, aceptables para mí y, otras, inaceptables. Hay tres factores (yo, el entorno, el otro) que  inciden en que un determinado comportamiento sea aceptable o inaceptable para mí, pudiendo pasar de una categoría a otra con cierta facilidad; es decir, la línea que separa ambas categorías es cambiante. Nada más tenemos que pensar  en  las circunstancias reales de la vida que influyen en el grado de aceptación que tenemos hacia cualquier comportamiento determinado de otra persona.

 

Imaginemos  que estamos en el trabajo y se acerca un compañero que empieza a contar chistes. Apliquemos a este comportamiento los tres factores –yo, el entorno y el otro- que van a incidir en que ese comportamiento sea aceptable o no para nosotros. Hay circunstancias relacionadas con el yo, el entorno y el otro, que favorecerán que sintamos aceptación hacia el hecho de que el otro cuente chistes. Es probable que, a propósito de los ejemplos, encontremos más circunstancias personales que también aumentarían la aceptación hacia el mencionado comportamiento. Igualmente podemos encontrar ocasiones en la que experimentaríamos rechazo (no aceptación) del comportamiento de contar chistes.

 

Contar

Chistes

 

 

   

    

 

Contar

Chistes

 

 


                 CIRCUNSTANCIAS                                                                                                CIRCUNSTANCIAS

                 FAVORABLES                                                                                                          FAVORABLES AL

      A LA ACEPTACIÓN                                                                                                RECHAZO

    ACEPTABLE

    

                   ACEPTABLE                                                                                                            INACEPTABLE     

 

FACTOR: YO ( Situación anímica)

1.Me siento relajado y de buen humor

2. Me siento deprimido y me animan los chistes.

3. Estoy tenso y me relajan

  

FACTOR: ENTORNO = Espacio-tiempo

1. Estoy comiendo con un grupo de amigos.

2. Hay tensión en el ambiente y relaja.

3. Es momento de chistes

 

FACTOR: LA OTRA PERSONA

1. Me agrada la otra persona y me gusta

su humor

2. Tiene gracia contando chistes.

3. Le tengo aprecio

FACTOR: YO

1. Estoy enfrascado en terminar un importante informe.

2. Estoy triste y me molestan los chistes.

3. Estoy sensible y me molestan los chistes “gruesos”.

 

FACTOR: ENTORNO

1. Estoy en una reunión con un cliente

2. Estoy en un funeral

3. Hay mujeres y el chiste es verde

 

FACTOR: LA OTRA PERSONA

1. Acabo de saber que la otra persona me ha echado la culpa de uno de sus errores.

2. No tiene ninguna gracia contando chistes.

3. Me cae mal.

 

 

 

2.- ¿QUIÉN TIENE PLANTEADO EL PROBLEMA?

 

Una vez   diagnosticado el comportamiento verbal o no verbal de la otra persona a través del rectángulo del comportamiento, identificamos a “la persona que tiene planteado el problema”, porque aquí reside la clave de si podemos escuchar al otro desde nuestras emociones o influido por nuestras emociones, porque decidimos la manera en que vamos a responder al otro.

           

 

 

                 

 

 

               

 

Comportamiento

aceptable

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El coachèe tiene planteado un problema

 

 

Comportamiento

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

aceptable

 

 

 

 

 

Zona aproblemática

 

 

 

Comportamiento

inaceptable

 

 

 

 

 

 

Yo, como coach, tengo planteado un problema

 

Las siguientes preguntas nos ayudarán a responder al interrogante “¿Quién tiene planteado el problema?”

 

* ¿Siento aceptación, rechazo o indiferencia hacia el comportamiento de la otra persona?

 

* ¿Experimento un sentimientos de preocupación o inquietud por la otra persona? ¿O por mí mismo? ¿O por ninguno de los dos?

 

* ¿Parece que la otra persona tiene problemas? ¿O su comportamiento me crea problemas a mí? ¿O ni lo uno ni lo otro?

 

* ¿Da la impresión de que su comportamiento dificulta la satisfacción de importantes necesidades de esa persona? ¿O la satisfacción de importantes necesidades mías? ¿O ni lo uno, ni lo otro?

 

* ¿Me siento suficientemente objetivo e independiente para desear ayudar a la otra persona a encontrar su propia solución al problema?


3.-CUANDO EL PROBLEMA DEL COACHÈE LO CONVERTIMOS EN “YO TENGO UN PROBLEMA”.

 

            Cuando el coachèe entra en contacto con nosotros, busca comprensión, aceptación o, simplemente, que le quitemos hierro a sus preocupaciones. Otras veces, no busca “esos consuelos”, sino que necesita que le escuchemos, para aclararse él. Pero a pesar de las buenas intenciones, nuestros intentos de ayudar se convierten en desayuda, porque invertimos la situación y somos nosotros quienes tenemos un problema. Nuestro comportamiento se convierte en barrera.

 

 Ernesto Herrero

 

 

Ultimos articulos de Tomás Alvarez

Mas en esta categoria: « LIDERAZGO Y COACHING

Dejar comentario

Todos los campos marcados con (*) son obligatorios.