Thomas Gordón ha desarrollado un esquema –el Rectángulo del comportamiento- que puede ayudar a distinguir los comportamientos del que habla o actúa, según las diferentes repercusiones que provoquen en el coach. La idea fundamental es que el coach sepa distinguir cuándo el comportamiento verbal o gestual del coachèe le afecta, le perturba, le condiciona, le impele a tomar partido… siendo entonces consciente de que sus emociones están condicionando el proceso.
El comportamiento del coachèe es la acción, la conducta que podemos ver u oír. Es algo observable. Es fundamental la distinción entre el comportamiento del coachèe que a mí, como coach, me resulta aceptable y el comportamiento que me resulta inaceptable:
|
Comportamiento aceptable
|
|
Comportamiento inaceptable |
¿Cuándo el comportamiento del coachèe es aceptable para mí? Cuando no me cuestiona mi forma de entender el problema, cuando comprendo el problema que me plantea, cuando no me conmueve afectivamente, cuando no me afecta, cuando no tengo que defender ninguna postura, cuando me parece congruente lo que está pasando, cuando no personalizo lo que sucede.
En cambio el comportamiento del coachèe es inaceptable para mí cuando me implico personalmente en el tema, cuando tengo la solución ideal y la defiendo, cuando quiero reconducir la situación hacía unos parámetros más coherentes para mí, cuando me siento molesto por lo que se está diciendo o sucediendo, cuando no me cae bien lo que se dice o se hace.
2.- LA LÍNEA CAMBIANTE DE LA ACEPTACIÓN DE LOS COMPORTAMIENTOS DE LOS OTROS.
Es claro que los comportamientos del coachèe son, a veces, aceptables para mí y, otras, inaceptables. Hay tres factores (yo, el entorno, el otro) que inciden en que un determinado comportamiento sea aceptable o inaceptable para mí, pudiendo pasar de una categoría a otra con cierta facilidad; es decir, la línea que separa ambas categorías es cambiante. Nada más tenemos que pensar en las circunstancias reales de la vida que influyen en el grado de aceptación que tenemos hacia cualquier comportamiento determinado de otra persona.
Imaginemos que estamos en el trabajo y se acerca un compañero que empieza a contar chistes. Apliquemos a este comportamiento los tres factores –yo, el entorno y el otro- que van a incidir en que ese comportamiento sea aceptable o no para nosotros. Hay circunstancias relacionadas con el yo, el entorno y el otro, que favorecerán que sintamos aceptación hacia el hecho de que el otro cuente chistes. Es probable que, a propósito de los ejemplos, encontremos más circunstancias personales que también aumentarían la aceptación hacia el mencionado comportamiento. Igualmente podemos encontrar ocasiones en la que experimentaríamos rechazo (no aceptación) del comportamiento de contar chistes.
CIRCUNSTANCIAS CIRCUNSTANCIAS
FAVORABLES FAVORABLES AL
A LA ACEPTACIÓN RECHAZO
ACEPTABLE
ACEPTABLE INACEPTABLE
|
FACTOR: YO ( Situación anímica)
1.Me siento relajado y de buen humor
2. Me siento deprimido y me animan los chistes.
3. Estoy tenso y me relajan
FACTOR: ENTORNO = Espacio-tiempo
1. Estoy comiendo con un grupo de amigos.
2. Hay tensión en el ambiente y relaja.
3. Es momento de chistes
FACTOR: LA OTRA PERSONA
1. Me agrada la otra persona y me gusta
su humor
2. Tiene gracia contando chistes.
3. Le tengo aprecio |
FACTOR: YO
1. Estoy enfrascado en terminar un importante informe.
2. Estoy triste y me molestan los chistes.
3. Estoy sensible y me molestan los chistes “gruesos”.
FACTOR: ENTORNO
1. Estoy en una reunión con un cliente
2. Estoy en un funeral
3. Hay mujeres y el chiste es verde
FACTOR: LA OTRA PERSONA
1. Acabo de saber que la otra persona me ha echado la culpa de uno de sus errores.
2. No tiene ninguna gracia contando chistes.
3. Me cae mal.
|
|
|
|
2.- ¿QUIÉN TIENE PLANTEADO EL PROBLEMA?
Una vez diagnosticado el comportamiento verbal o no verbal de la otra persona a través del rectángulo del comportamiento, identificamos a “la persona que tiene planteado el problema”, porque aquí reside la clave de si podemos escuchar al otro desde nuestras emociones o influido por nuestras emociones, porque decidimos la manera en que vamos a responder al otro.
|
Comportamiento
aceptable
|
|
El coachèe tiene planteado un problema
|
|
Comportamiento
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
aceptable
|
|
Zona aproblemática |
|
Comportamiento
inaceptable
|
|
Yo, como coach, tengo planteado un problema |
Las siguientes preguntas nos ayudarán a responder al interrogante “¿Quién tiene planteado el problema?”
* ¿Siento aceptación, rechazo o indiferencia hacia el comportamiento de la otra persona?
* ¿Experimento un sentimientos de preocupación o inquietud por la otra persona? ¿O por mí mismo? ¿O por ninguno de los dos?
* ¿Parece que la otra persona tiene problemas? ¿O su comportamiento me crea problemas a mí? ¿O ni lo uno ni lo otro?
* ¿Da la impresión de que su comportamiento dificulta la satisfacción de importantes necesidades de esa persona? ¿O la satisfacción de importantes necesidades mías? ¿O ni lo uno, ni lo otro?
* ¿Me siento suficientemente objetivo e independiente para desear ayudar a la otra persona a encontrar su propia solución al problema?
3.-CUANDO EL PROBLEMA DEL COACHÈE LO CONVERTIMOS EN “YO TENGO UN PROBLEMA”.
Cuando el coachèe entra en contacto con nosotros, busca comprensión, aceptación o, simplemente, que le quitemos hierro a sus preocupaciones. Otras veces, no busca “esos consuelos”, sino que necesita que le escuchemos, para aclararse él. Pero a pesar de las buenas intenciones, nuestros intentos de ayudar se convierten en desayuda, porque invertimos la situación y somos nosotros quienes tenemos un problema. Nuestro comportamiento se convierte en barrera.